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Soy Benjamin Jeanjean, un artista visual radicado en el País Vasco. Mi trabajo navega entre la ilustración, la pintura mural, la cerámica y el tatuaje.
Mi dibujo es preciso, cargado de símbolos, con composiciones a menudo densas y una estética entre el grabado antiguo y la imaginería contemporánea.
Empecé a dibujar cuando era muy pequeño, luego pasé bastantes años haciendo grafitis mientras estudiaba comunicación visual, lo que me permitió estructurar mi práctica y explorar otras formas de expresión. También trabajé en el diseño textil, antes de dedicarme de lleno a un proceso artístico más personal.
Hoy en día divido mi tiempo entre diferentes medios: esculturas de cerámica, tatuajes (que me permiten un contacto directo e íntimo con la gente), instalaciones y murales que me llevan a los cuatro rincones del mundo.
La libertad de crear, de contar historias visuales y sobre todo de transmitir mensajes y emociones a través de mis dibujos. También me gusta el hecho de que cada proyecto sea una aventura distinta, llena de encuentros y significados.
Mi inspiración proviene de grabados antiguos, patrones textiles e imágenes contemporáneas. Mi obra también está influenciada por el surrealismo, lo irracional y las contradicciones humanas. Me gusta crear obras que provoquen emociones y reflexiones, dejando a cada uno la libertad de interpretar los símbolos según su propia percepción.
La colaboración nació gracias a Camille, de la galería Art By Friends, quien propuso mi trabajo a Opinel. Llevo varios años colaborando con la galería, en particular a través de una exposición individual y un mural realizado en la ciudad de Annecy durante el festival La Virée.
Así que el vínculo surgió de forma natural.
Para esta edición en torno al cosmos, imaginé el cuchillo como un objeto talismán. La ilustración está inspirada en una visión simbólica del universo: un jarrón central como receptáculo del mundo, patrones entrelazados que evocan la red cósmica y elementos como el yin-yang o las fases lunares para hablar del equilibrio. He intentado mezclar grabados antiguos y símbolos contemporáneos, entre la tradición y una lectura más actual, inspirada directamente en los tatuajes flash con los que suelo trabajar.
El proyecto se desarrolló durante varios meses. Primero hubo una fase de reflexión y bocetos personales, seguida del intercambio con el equipo de Opinel y Camille de Art By Friends, para afinar la dirección artística.
Luego finalicé los aspectos visuales y adapté el diseño gráfico al formato específico del cuchillo. Todo el proceso duró entre 4 y 5 meses.
No se trata de una anécdota particular, sino del recuerdo difuso de un objeto que siempre estuvo presente. Recibir tu primer Opinel siendo niño era casi un rito de iniciación, una especie de pequeño momento de orgullo, como hacerse un poco mayor. Era el comienzo de los primeros paseos, las aventuras al aire libre y los momentos sencillos pero memorables. El Opinel era una herramienta, pero sobre todo un símbolo: el de la confianza depositada en nosotros y el del vínculo con quienes nos la habían transmitido.
Tengo un apego particular por el n.° 08 clásico con mango de madera. Es el más emblemático en mi opinión: simple, fiable y siempre disponible.
Atemporal – auténtico – inspirador
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